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�����Ķ�Los Seis Sirvientes

���ߣ�����    ������Դ����վԭ��    ����ʱ�䣺2019/1/18

�����Ķ�Los Seis Sirvientes
En tiempos pasados viv��a una Reina anciana que era muy malvada, y su hija era la doncella m��s hermosa bajo el sol. La anciana, sin embargo, no ten��a ning��n otro pensamiento que como llevar a la humanidad a la destrucci��n, y cuando un pretendiente aparec��a, ella dec��a que quienquiera deseara tener a su hija, debe realizar primero una tarea que ella asigne, y si falla, trabajar como su esclavo por el resto de su vida.

Muchos hab��an sido deslumbrados por la belleza de la hija, y realmente se hab��an arriesgado, pero nunca pudieron llevar a cabo lo que la anciana los impuso para hacer, y ella no tuvo ninguna piedad para nadie;  tuvieron que quedar para siempre al servicio de la anciana como esclavos. El hijo de un cierto Rey que tambi��n hab��a o��do de la belleza de la doncella, dijo a su padre,

-"D��jame a m�� ir all��, quiero pedirla en matrimonio."-

-"Nunca,"- contest�� el Rey; -"Si llegaras a ir, eso ser��a tu esclavitud."-

Por ello el hijo cay�� en cama y estaba gravemente enfermo, y durante siete años estuvo as��, y ning��n m��dico pod��a curarlo. Cuando el padre percibi�� que no hab��a ninguna esperanza, con un coraz��n muy triste le dijo,

-"Bien, ve all��, e intenta tu suerte, ya que no s�� de ning��n otro remedio para tu mal."-

Cuando el hijo oy�� aquello, se levant�� de su cama y sinti��ndose bien  otra vez, con j��bilo sali�� a su camino.

Y sucedi�� que cuando guiaba a su caballo a trav��s de un brezal, vio desde lejos algo como un gran mont��n de heno sobre la tierra, y cuando estuvo m��s cerca, pudo ver que era el est��mago de un hombre, que se hab��a acostado all��, pero su est��mago parec��a una pequeña montaña. Cuando el hombre grande y gordo vio al viajero, se levant�� y dijo,

-"Si usted necesita alg��n ayudante, t��meme en su servicio"-.

El pr��ncipe contest��,

-"¿Y qu�� podr��a hacer con un hombre tan grande como t��?"-

-"Ah,"- dijo ��l -"eso no es nada, cuando me estiro bien, soy tres mil veces m��s gordo."-

-"Si ese es el caso,"- dijo el pr��ncipe, -"puedo hacer uso de ti, ven conmigo."-

Entonces el hombre grande sigui�� al pr��ncipe, y al ratito ellos encontraron a otro hombre que yac��a en tierra con su o��do puesto sobre el c��sped.

-"¿Qu�� est��s haciendo?"- pregunt�� el hijo del Rey.

-"Escucho,"- contest�� el hombre.

-"¿Y qu�� est��s escuchando tan atentamente?"-

-"Escucho todo lo que sucede en el mundo, ya que nada evita mis o��dos; hasta oigo el crecimiento de hierba."-

-"D��me,"- dijo el pr��ncipe, -"¿qu�� oyes en la corte de la vieja Reina que tiene a la hermosa hija?"-

Entonces ��l contest��,

-"Oigo zumbar el l��tigo que golpea la espalda de un pretendiente."-

El hijo del Rey dijo,

-"Puedes servirme, ven conmigo."-

Y siguieron adelante.  Luego vieron yaciendo un par de pies y parte de un par de piernas, pero no pod��an ver el resto del cuerpo. Cuando hab��an andado una gran distancia, llegaron al tronco del cuerpo, y por fin a la cabeza tambi��n.

-"¡Caray!", dijo el pr��ncipe, -"¡qu�� tipo tan alto eres!"-

-"Ah,"- contest�� el hombre alto, -"no es nada en absoluto a��n; cuando realmente estiro mis miembros, soy tres mil veces m��s alto, y m��s alto que la montaña m��s alta en la tierra. Entrar�� de buena gana en su servicio, si usted me acepta."-

-"Ven conmigo,"- dijo el pr��ncipe, -"puedes servirme bien."-

Y continuaron adelante y encontraron luego a un hombre sentado en el camino qui��n ten��a cubiertos sus ojos. El pr��ncipe le pregunt��,

-"¿Tiene ojos d��biles que no puedes mirar la luz?"-

-"No,"- contest�� al hombre, ."pero no debo quitarme la venda, pues lo que miro con mis ojos, se rompe en pedazos, ya que mi vista es demasiado poderosa. Si usted puede usar eso, me alegrar�� de servirle."-

-"Ven conmigo,"- contest�� el hijo del Rey, -"podr�� hacer uso de ti."

Ellos siguieron adelante y encontraron a un hombre que yac��a en la caliente luz del sol, temblando y temblando de fr��o por todas partes de su cuerpo, sin un miembro que se estuviera quieto.

-"¿C��mo puedes temblar cuando el sol brilla tan caliente?"- dijo el hijo del Rey.

- "Alack"-, contest�� el hombre, -"soy de una naturaleza completamente diferente. Entre m��s calor haya, m��s fr��o estoy yo, y el hielo penetra por todos mis huesos; y entre m��s fr��o haya, m��s caliente me pongo. En medio del fr��o, no puedo soportar mi calor, y en medio del calor, no puedo soportar mi fr��o."

-"Realmente eres un compañero extraño,"- dijo el pr��ncipe, -"pero si quieres  entrar en mi servicio, s��gueme."

Y siguieron adelante, y encontraron a un hombre de pie qui��n estiraba un largo cuello y miraba alrededor de ��l, y podr��a ver sobre todas las montañas.

-"¿Qu�� est��s mirando con tanto inter��s?"- pregunt�� el hijo del Rey.

El hombre contest��,

-"Tengo ojos tan agudos que puedo ver dentro de cada bosque y campo, y colina y valle, por todo el mundo."-

El pr��ncipe dijo, "Ven conmigo si es tu voluntad, ya que tambi��n puedo necesitar a alguien as��."-

Y ahora el hijo del Rey y sus seis criados llegaron a la ciudad donde la Reina anciana moraba. Él no le cont�� quien era ��l, pero dijo,

-"Si usted me da a su hija hermosa, realizar�� cualquier tarea usted me ponga."-

La bruja estuvo encantada de atrapar a tan gal��n joven como este en su red, y dijo,

-"Te pondr�� tres tareas, y si eres capaz de realizar todas ellas, t�� ser��s el marido y el patr��n de mi hija."-

-"¿Cu��l es la primera?"-

-"Debes traerme mi anillo que se me cay�� en el Mar Rojo."-

Entonces el hijo del Rey se fue a casa, se reuni�� con sus criados y dijo,

-"La primera tarea no es f��cil. Un anillo debe ser sacado del Mar Rojo. Vengan, encuentren alg��n modo de hacerlo."-

Entonces el hombre con la vista aguda dijo,

-"Ver�� donde est��,"- y mir�� hacia abajo en el agua y dijo, -"Est�� pegado all��, en una piedra puntiaguda."-

El hombre alto los llev�� all��, y dijo,

-"Yo lo sacar��a pronto, si s��lo pudiera verlo."-

-"¡Ah!, ¿es eso todo?"- grit�� el hombre grande.

Y se acost�� y puso su boca en el agua, hacia donde todas las olas se dirigieron, justo como si aquello fuera un remolino, y ��l termin�� de beber el mar entero de modo que qued�� tan seco como un prado. El hombre alto se inclin�� un poco, y sac�� el anillo con su mano. Entonces el hijo del Rey se alegr�� cuando ya ten��a el anillo, y lo llev�� a la vieja Reina. Ella qued�� sorprendida, y dijo,

-"S��, ��ste es el anillo correcto. Has realizado sin peligro la primera tarea, pero ahora viene la  segunda. ¿Ves el prado delante de mi palacio? Trescientos bueyes gordos se alimentan all��, y deber��s comerlos todos completos, carne, piel, pelo, huesos, cuernos y todo, y luego, abajo en mi s��tano hay trescientos barriles de vino, y debes de beberlos todos tambi��n. Y si un pelo de los bueyes, o una pequeña gota del vino es dejada, quedar��s esclavizado inmediatamente".-

 

-"¿Puedo invitar a alguien a esta comida?"- pregunt�� el pr��ncipe, -"ninguna comida est�� bien sin alguna compañ��a."-

La anciana se ri�� con malevolencia, y contest��,

-"Puedes tener un invitado por compañerismo, pero no m��s."-

El hijo del Rey fue a donde sus criados y dijo al hombre grande,

-"Tu ser��s mi invitado hoy, y comer��s intensamente."-

En ese momento el hombre grande se estir�� y comi�� a los trescientos bueyes sin dejar un solo pelo, y luego pregunt�� si solamente iba a tener eso de desayuno. Él entonces bebi�� el vino directamente de los barriles sin sentir cualquier necesidad de un vaso, y lami�� la ��ltima gota de sus uñas. Cuando la comida estuvo  terminada, el pr��ncipe fue donde la anciana, y le dijo que la segunda tarea tambi��n ya fue realizada.

Ella se extrañ�� de eso y dijo,

-"Nadie ha hecho nunca tanto antes, pero todav��a queda una tarea,"-

Y ella pens�� para s��,

-"¡No te me escapar��s, y no te quedar��s sin ser mi esclavo!"-

Y entonces le dijo al pr��ncipe,

-"Esta noche,"- dijo ella, -"traer�� a mi hija a tu c��mara, y pondr��s tus brazos alrededor de ella, pero cuando se sienten juntos, evita el dormirse. Cuando den las doce, vendr��, y si ella no est�� entonces en tus brazos, est��s perdido."-

El pr��ncipe pens��,

-"La tarea es f��cil, definitivamente mantendr�� mis ojos abiertos."

Sin embargo ��l llam�� a sus criados, les dijo lo que la anciana hab��a dicho, y coment��,

-"Qui��n sabe qu�� traici��n estar�� al acecho detr��s de eso. La previsi��n es una cosa buena de mantener en cuenta, y tener cuidado de que la doncella no vaya a salir de mi cuarto otra vez."-

Cuando la noche cay��, la anciana vino con su hija, y la dej�� en los brazos del  pr��ncipe. Entonces el hombre alto rode�� a los dos en un c��rculo, y el hombre grande se coloc�� en la puerta, de modo que ninguna criatura viva pudiera entrar.

All�� estuvieron los dos sentados, y la doncella no dijo nunca una palabra, pero la luna brillaba por la ventana en su cara, y el pr��ncipe podr��a contemplar su belleza maravillosa. Realmente ��l miraba fijamente solamente a ella, y se sinti��  lleno de amor y felicidad, y sus ojos nunca se sintieron cansados. As�� dur�� hasta las once, cuando la anciana dijo unas palabras m��gicas sobre todos ellos para dormirlos, y en ese mism��simo momento la doncella fue sacada.

Entonces todos ellos durmieron profundamente hasta las doce menos cuarto, cuando la magia perdi�� su poder, y todos despertaron de nuevo.

-"¡Ah, miseria y desgracia!"- grit�� el pr��ncipe, -"¡ahora estoy perdido!"-

Los fieles criados tambi��n comenzaron a lamentarse, pero el hombre oyente dijo,

-"Silencio, quiero escuchar."-

Entonces ��l escuch�� durante un instante y dijo,

-"Ella est�� en una roca, a trescientas leguas de aqu��, lamentando su destino.  Solo t��, hombre alto, puedes ayudarla; si te levantas bien alto, estar��s all�� en un par de pasos."-

-"S��,"- contest�� el hombre alto, -"pero el de los ojos poderosos debe ir conmigo, as�� podremos destruir la roca."-

Entonces el hombre alto mont�� al de los ojos vendados en su espalda, y en un parpadear de ojos estaban en la roca encantada. El hombre alto inmediatamente quit�� la venda de los ojos del otro, y ��l no hizo m��s que mirar  alrededor, y la roca estall�� en mil pedazos.

Entonces el hombre alto tom�� la doncella en sus brazos, la regres�� en un segundo, luego trajo a su compañero con la misma rapidez, y antes de que fueran las doce todos ellos se sentaron como se hab��an sentado antes, completamente alegres y felices. Cu��ndo dieron las doce, la bruja anciana vino mostrando una cara mal��vola, que parec��a decir,

-"Ahora ya ��l es m��o!"- ya que ella crey�� que su hija estaba en la roca a trescientas leguas lejos. Pero cu��ndo ella la vio en los brazos del pr��ncipe, se  alarm��, y dijo,

-"Aqu�� hay uno que puede m��s que yo!"-

Ella se no atrevi�� a hacer cualquier oposici��n, y fue obligada a darle a su hija. Pero le susurr�� en su o��do,

-"Es una desgracia para ti tener que obedecer a gente com��n, y que no puedas  elegir a un marido a tu propio gusto."-

Con eso, el coraz��n orgulloso de la doncella se lleno de c��lera, y medit�� una  venganza. A la mañana siguiente ella hizo que trescientos grandes bultos de madera fueran reunidos juntos para una hoguera, y dijo al pr��ncipe que aunque las tres tareas fueron realizadas, ella todav��a no ser��a su esposa hasta que alguien estuviera listo a sentarse en medio de la madera encendida, y aguantar el fuego.

Ella pens�� que ninguno de sus criados se dejar��a ser quemado, sacrific��ndose  por ��l, y que por el amor por ella, ��l mismo se colocar��a sobre el fuego, y as�� luego ella ser��a libre. Pero los criados dijeron,

-"Cada uno de nosotros ha hecho algo excepto el hombre del fr��o-calor, ahora ser�� su oportunidad."-

Y lo pusieron en medio del mont��n de madera, y prendieron el fuego. Entonces la madera comenz�� a quemarse, y hubo fuego durante tres d��as hasta que toda la madera se consumi��, y cuando las llamas se hab��an consumido, el hombre del fr��o-calor estaba ah�� de pie entre las cenizas, temblando como una hoja de ��lamo tembl��n, y diciendo,

-"Nunca sent�� tal helada durante el curso entero de mi vida; ¡si esto hubiera durado mucho m��s, ya estar��a entumecido!"

Como ya ning��n otro pretexto pod��a ser encontrado, la hermosa doncella qued�� ahora abligada a aceptar a aquel joven desconocido como su marido. Pero cuando iban para la ceremonia, la anciana se dijo,

-"No puedo soportar esa desgracia,"-

y envi�� a sus guerreros tras ellos con ��rdenes de reducir a todo qui��n se les opusiera, y que le trajeran de regreso a su hija.

Pero el hombre oyente hab��a afilado sus o��dos, y hab��a o��do las ��rdenes de la anciana.

-"¿Qu�� haremos?"- dijo el hombre grande.

Pero ya ��l sab��a que hacer, y escupi�� detr��s del carro un par de veces un poco del agua de mar que hab��a bebido, y un gran mar se levant�� en el que los guerreros fueron atrapados y ahogados. Cuando la bruja vio lo sucedido, envi�� a sus caballeros armados; pero el hombre oyente oy�� la agitaci��n de las armaduras, y quit�� la venda de un ojo del hombre de los ojos poderosos, qui��n mir�� un rato fijamente a las tropas del enemigo, y todas sus piezas saltaron en pedazos como el cristal.

Entonces el joven y la doncella continuaron su camino tranquilos, y cuando hab��a terminado la ceremonia, los seis criados decidieron terminar sus servicios, y dijeron a su patr��n,

-"Sus de搜刮引擎优化s est��n satisfechos ahora, ya no nos necesita, seguiremos nuestro camino y buscaremos nuestras fortunas."-

El pr��ncipe les pag�� sus servicios y se fueron.

A media legua del palacio del padre del pr��ncipe hab��a un pueblo cerca del cual un porquero atend��a su manada, y cuando llegaron all�� el pr��ncipe dijo a su esposa,

-"¿Sabes qui��n soy realmente? No soy ning��n pr��ncipe, sino un pastor de cerdos, y el hombre que est�� all�� con aquella manada, es mi padre. Nosotros dos tendremos que ponernos a trabajar tambi��n, y ayudarle."

Entonces ��l baj�� con ella a la posada, y en secreto pidi�� a los posaderos llevarse la indumentaria real durante la noche. As�� que cu��ndo ella despert�� por la mañana, no ten��a nada para ponerse, y la esposa del posadero le dio un viejo vestido y un par de medias de estambre, lo que le pareci�� considerarlo un gran presente, y dijo,

-"¡Si no fuera por el bien de su marido yo no le hubiera dado nada en absoluto!"-

Entonces la princesa crey�� que ��l realmente era un porquero, y atendi�� la manada con ��l, y pens��,

-"He merecido esto por mi altivez y orgullo."-

Esto dur�� toda una semana, y no pudo soportarlo m��s, ya que ten��a llagas en sus pies. Luego lleg�� un par de personas que preguntaron si ella sab��a qui��n era su marido.

-"S��"-, contest��, -"��l es un porquero, y acaba de salir con cuerdas para tratar de realizar un pequeño trato."-

Pero ellos dijeron,

-"S��lo venga con nosotros, y la llevaremos donde ��l," y ellos la llevaron hasta el palacio, y cuando ella entr�� en el sal��n, all�� estaba su marido con su vestido real.

Pero ella no lo reconoci�� hasta que ��l la tom�� en sus brazos, la besara, y dijera,

-"Sufr�� mucho por ti, y ahora t�� tambi��n, has tenido que sufrir por m��."-

Y luego otra boda oficial real fue celebrada, y quien les ha contado todo esto, desea que ��l, tambi��n, est�� presente en la fiesta.

 Enseñanza:

Cuando se hace una labor o trabajo, siempre hay que buscar y usar la herramienta que sea m��s ��til para cada caso.

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